07/04/2021

Arquitectura saludable: Diseño y bienestar al servicio de las personas

El ahorro de energía y agua, el reciclaje de desechos, el uso de materiales respetuosos con el entorno y la 'arquitectura verde', que hasta hace poco captaban la atención de muchas empresas, ya no es suficiente para garantizar la calidad de los espacios. Desde la irrupción de la certificación WELL, la denominada “segunda ola de sostenibilidad” ha cambiado el foco de los edificios y su relación con el entorno, al bienestar y salud de las personas que los habitan. Algo que en el contexto actual cobra cada vez más importancia. Los desafíos para el sector.

“Si BREEAM y LEED buscaban mejorar el edificio a través de la ingeniería del diseño, ahora WELL trata de implementar aspectos como el aire, el agua, los alimentos o la luz”, explica el CEO y Chairman del International WELL Building Institute (IWBI) y anterior fundador del U.S Green Building Council (USGBC)Rick Fedrizzi.

Fundada en 2015 por Delos y dirigida por el International WELL Building Institute, WELL es el resultado de siete años de investigación de un equipo multidisciplinar formado por científicos, médicos y arquitectos.

Frente a la certificación LEED, que apostaba por la sostenibilidad, mediante una eficiencia energética que derivase en una mayor calidad de los edificios, WELL incorpora mejoras que promueven el bienestar y generan hábitos saludables en sus ocupantes.

Otorgada como su antecesora en tres niveles (Plata, Oro y Platino), WELL verifica in situ el espacio construido a partir de variables relacionadas con la salud. Siete en su versión original (aire, agua, alimentación, luz, ejercicio físico, confort térmico y mente), a las que WELL v2 incorpora otras tres (sonido, materiales y comunidad).

Teniendo en cuenta que entre el 60 y el 70% de nuestra salud está condicionada por el entorno y pasamos alrededor del 90% del tiempo en lugares cerrados donde el nivel de contaminación es muchas veces mayor que en el exterior, resulta imprescindible crear espacios de trabajo saludables. Ambientes para las personas que democratizan la salud, aumentan la productividad, y atraen y retienen el mejor talento.

“Estamos ante un nuevo Renacimiento, que da un valor muy alto al diseño y no sólo a la funcionalidad. No se trata de elegir los mejores materiales y sistemas más eficientes, sino de invertir también en aspectos que potencien la inspiración de las personas y las coloquen en el centro”, apunta Rick Fedrizzi. Para lograrlo, los proyectos deben acometerse de forma integral, ofreciendo alternativas sostenibles que, por ejemplo, sustituyan los ascensores por escaleras, disminuyan el uso de halógenos a favor de la luz natural o introduzcan dietas saludables y espacios de esparcimiento. 

 

Fuente: Con informacion de Actiu.